Injerto de encía, todo lo que necesitas saber

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Injerto de encía, todo lo que necesitas saber

¿Qué es un injerto de encía?

Un injerto de encía consiste en una intervención quirúrgica en la que se extrae tejido del paladar del propio paciente o sintético y se le coloca en el lugar en que las raíces de los dientes han quedado descubiertos a causa del retroceso de la encía. El dentista deberá utilizar anestesia local para tratar la zona a intervenir, sobre esta colocará una cubierta protectora después de haber realizado el injerto, la cual se retirará en el transcurso de las siguientes dos semanas.

Este tipo de intervención se lleva a cabo en pacientes que sufren de una recesión gingival notable. Las encías por si solas no vuelven a crecer en la mayoría de casos, por ello es importante recubrir la zona del diente con un injerto de encía ya que de lo contrario se podría llegar a perder la pieza dental con el transcurso del tiempo.

Después de la operación el paciente puede notar molestias en la encía o en la zona donde se extrajo el tejido, normalmente el dolor desaparece al cabo de una o dos semanas.

¿Por qué se retraen las encías?

Las encías son la base que sujeta todas las piezas dentales, y ya no solamente eso, también las protegen frente a agentes externos. Su retracción puede ser consecuencia de múltiples factores, entre ellos se podrían destacar:

  • La presencia activa de la enfermedad periodontal.
  • Haber llevado a cabo técnicas incorrectas en cuanto al cepillado de los dientes o haber utilizado un cepillo demasiado duro.
  • Aparición a posteriori de un tratamiento de ortodoncia, ya que si no se controla correctamente pueden aparecer recesiones.
  • Padecer de bruxismo, es un proceso en el cual los dientes pierden su esmalte a causa de la presión que se ejerce de la mandíbula.
  • La susceptibilidad de cada paciente es un factor que también lo determinará, dependiendo del tejido de su encía será más propenso a sufrir recesiones o problemas.

Tipos de injerto de encía

Dependiendo del estado del paciente, será el dentista quien determine el tipo de tratamiento que se llevará a cabo. No obstante, dentro de los diferentes injertos de encía que se puedan realizar los más comunes son:

Injerto conectivo

El injerto de encía conectivo consiste en cortar un trozo de paladar el cual se separa el tejido conectivo para que este se pegue a la encía que rodea el diente expuesto. A continuación el tejido extraído del paladar se vuelve a colocar en su lugar inicial.

Injerto gingival libre

Consiste en aplicar una cirugía periodontal plástica con el objetivo de devolver la salud a la encía y hacer que se detenga su recesión. Este tipo de injertos se aplican cuando las encías del paciente son demasiado finas y requieren de tejido adicional.

Injerto gingival pediculado

En este tipo de intervención se coge tejido de la encía que rodea el diente que sufre la recesión. El tejido llamado pedículo se corta parcialmente y posteriormente se cose. Es una técnica que solo se utiliza en aquellos pacientes con bastante material alrededor del diente.

Precauciones a tener en cuenta

Las causas por las que un injerto de encía pueden ser varias, no obstante, la más común suele ser la necrosis del tejido por falta de vascularización, por ello es muy importante evitar fumar tras realizar el injerto y se recomienda a los pacientes que antes de someterse a la cirugía hayan dejado de consumir tabaco.

La segunda causa más frecuente por la que un injerto de encía falle es por sufrir un traumatismo durante la cicatrización, por ello debemos evitar cualquier actividad que implique un golpe o accidente que impacte de pleno en la zona afectada.

Finalmente para garantizar que el injerto se adhiera correctamente, debemos tener la precaución de cepillarnos correctamente la zona, ya que de lo contrario podríamos perder estabilidad en la zona tratada y la cicatrización verse afectada. Siempre es recomendable utilizar cepillos quirúrgicos para esa zona.

Cuidados después de un injerto de encía

Los injertos de encía no suelen ser dolorosos, ya que se trata de una cirugía que solo compromete tejido blando por lo que no genera un gran dolor. Aun así el protocolo después de la cirugía incluye un tratamiento con corticoides y analgésicos.

El injerto debe mantenerse lo más limpio posible, por ello se recomienda hacer uso de cepillos quirúrgicos para su limpieza así como no enjuagarse hasta transcurridas las primeras 48h desde la intervención.

Una vez se haya cicatrizado correctamente el injerto, el paciente puede retomar su higiene habitual y hacer uso de colutorios para enjuagarse.